Inspirada en Pigmalión y Galatea, Jean-Léon Gérôme. Imagen reinterpretada para Galatea.
El origen de Galatea
En la mitología griega, Pigmalión, deseoso de encontrar a la mujer que había imaginado, decidió crearla con sus propias manos. Modeló una escultura de marfil y puso en ella todo su amor, dedicación y sensibilidad. Se entregó tanto a su creación que terminó enamorándose de ella. Conmovida por aquella entrega, la diosa Afrodita decidió concederle el don de la vida. La escultura cobró vida y recibió el nombre de Galatea. Aquello que había nacido de las manos de un artista como algo inerte se convirtió en algo vivo.
El amor y la dedicación puestos en crearla hicieron posible lo imposible: que el arte cobrara vida.
De ahí nace Galatea. El proyecto toma su nombre de esa misma esencia: dar vida al arte.
Creemos que una obra no termina cuando sale del estudio. Detrás de cada pieza hay una mirada, una historia y una parte de quien la creó. Galatea nace para acompañar ese camino: dar movimiento a la obra, acercarla al mundo y ayudarla a encontrar el lugar donde pueda cobrar vida de verdad.